La Feria del Amaranto de la Ciudad de México 2026, organizada por el Instituto de Promoción Turística (IPT) de la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, celebró su primera edición con resultados favorables en materia comercial, gastronómica y cultural, al reunir a 45 productores, vinculados con la producción, transformación y comercialización de uno de los cultivos con mayor arraigo en el sur de la capital.
Participaron empresas, colectivos y cooperativas familiares, cocineras tradicionales, procedentes principalmente de las alcaldías de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, en donde destacó la presencia de productores del suelo de conservación, así como de integrantes de la comunidad de Santiago Tulyehualco, Xochimilco. El 86.1% de los expositores fueron de Xochimilco y Tláhuac, confirmando la importancia del territorio productivo del sur de la capital en la cadena de valor del amaranto.
Alejandra Frausto Guerrero, Secretaria de Turismo de la Ciudad de México, explicó que “el amaranto es tierra, memoria, identidad y patrimonio vivo de nuestra Ciudad de México. Detrás de cada semilla están las manos de quienes han preservado, generación tras generación, sus saberes y una tradición milenaria. Reconocer este legado es valorar a las comunidades que enriquecen nuestra gastronomía”.
De los 45 espacios comerciales registrados: 35 estuvieron relacionados con la producción y transformación del amaranto, dos con derivados del olivo, uno con cacao, uno de mole y uno con helados.

Esta composición integró una oferta comercial centrada en el amaranto, complementada con productos vinculados con sistemas productivos, gastronómicos y artesanales de la Ciudad de México, cuya oferta comercial incluyó: barras, aceites, galletas, obleas, moles, harinas, proteínas, pipián, salsas, granolas, botanas, postres y bebidas.
Se contó con la presencia de cinco cocineras tradicionales, que presentaron diversos platillos y productos elaborados a base de amaranto para mostrar la versatilidad de este cultivo en la gastronomía tradicional y contemporánea.
De acuerdo con datos, obtenidos a través de una encuesta realizada por la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, los 45 expositores participantes generaron en conjunto, ventas directas cercanas a un millón de pesos, con una venta promedio estimada de $16,368 pesos por expositor.
Cabe destacar que la cifra proyectada no representa la derrama económica total del evento, sino únicamente una estimación de ventas directas.
Se observó que 100% de los visitantes encuestados realizó alguna compra; 97.2% de los expositores recuperó su inversión; 80.6% obtuvo ganancias y 100% de los expositores manifestó interés en participar nuevamente.
Las compras declaradas por los encuestados oscilaron entre $50 y $1,500 pesos por persona, con un promedio cercano a $450 pesos por visitante.
La feria conectó directamente al consumidor con productores, empresas familiares, cooperativas, colectivos y transformadores, funcionando como un puente entre el suelo de conservación y el mercado urbano: 83.3% de los expositores identificó nuevos prospectos de clientes y 77.8% generó nuevos contactos comerciales.
