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China se reafirma como principal rival de EEUU en la IA en su evento estrella del sector

 La megalópolis oriental china de Shanghái acoge desde este viernes la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC), la principal feria dedicada a este incipiente y pujante sector en el país asiático, que busca reafirmar su capacidad de competir contra Estados Unidos.

El evento, que se prolongará hasta el próximo lunes, contará con más de un millar de empresas y será escenario privilegiado para el debut a nivel mundial de unos 300 productos de inteligencia artificial (IA). Además, se celebrarán unos 140 foros temáticos en los que participarán más de 1.400 ponentes, según datos ofrecidos por la organización.

El foro proporcionará un mecanismo para fomentar los contactos entre las empresas emergentes (‘start-ups’) del sector chino, “múltiples” instituciones de capital riesgo y más de 200 inversores profesionales.

Una de las grandes novedades de esta edición será una conferencia que contará con algunos de los académicos más destacados del mundo de la computación como Andrew Yao o Richard Sutton, ganadores ambos del premio Turing, considerado el equivalente al Nobel en este ramo.

Según organizadores y medios locales, las ediciones pasadas se centraron en los lenguajes de modelo extenso (LLM) y en semiconductores, pero el énfasis este año estará más en infraestructura -por ejemplo, en cómo construir sistemas eficientes con múltiples chips- o en la gobernanza de la IA y el impacto de esta tecnología a nivel económico y social.

Liderar la gobernanza

Si algo realmente demuestra la creciente importancia que China está concediendo tanto al desarrollo de la IA como a la WAIC es que este año, por primera vez, el encargado de inaugurarla fue el presidente chino, Xi Jinping, en lugar del primer ministro, Li Qiang, quien impulsó la fundación del evento en 2018 durante su etapa al frente de la administración local en Shanghái.

El año pasado, Li lanzó dardos a Washington al hablar de evitar un “monopolio tecnológico” que convirtiese a la IA en un “coto exclusivo para un número reducido de países y empresas”, y propuso tanto un plan de acción para la gobernanza global de esta tecnología como la creación de un organismo internacional que coordinase los esfuerzos multilaterales en este ámbito.

Este jueves, China confirmó que esos planes han cristalizado en la llamada Waico, que cuenta con 29 países firmantes como fundadores, entre ellos Rusia, Kazajistán, Brasil, Cuba o Venezuela.

Xi dijo que esa organización es una “respuesta a la llamada del ‘sur global’”, y urgió a garantizar que la supervisión y la gobernanza de la IA sean “precisas y efectivas”, y a “pulir constantemente” las medidas al respecto para “prevenir una pérdida de control” sobre esta tecnología.

El líder chino también se refirió a Washington al reclamar una “oposición conjunta” a “estirar el concepto de seguridad nacional en el campo de la IA o a poner la seguridad de un país por encima de la de otros”.

Competencia total

La WAIC llega en un momento en el que la competencia entre los modelos chinos de IA y los estadounidenses está al rojo vivo. Firmas emergentes como DeepSeek o Zhipu AI han lanzado versiones con las que buscan competir con los gigantes de Silicon Valley como OpenAI mediante una combinación de apertura, precios bajos y rápida implantación comercial.

Esta batalla tecnológica, como era de esperar en un contexto marcado desde hace años por las constantes tensiones geopolíticas entre las dos principales potencias económicas del planeta, no está exenta de fricciones, ya que firmas estadounidenses como Anthropic han acusado a rivales chinos como Alibaba de acceder de forma “no legítima” a sus modelos para replicar sus capacidades.

Para seguir pugnando por la cabeza en esta carrera, Pekín prepara, según informaciones divulgadas recientemente en la prensa económica, un plan de inversión de unos 295.000 millones de dólares durante los próximos cinco años, que se centrará en construir una red nacional de centros de datos y reducir la dependencia de fabricantes extranjeros en tecnologías clave como los chips.

Enfrente tiene no solo a los modelos estadounidenses sino las restricciones impuestas por Washington a la exportación de chips avanzados y de maquinaria para fabricarlos, así como iniciativas como Pax Silica, a la que se han sumado Japón o Países Bajos, que busca reforzar la cadena de suministro de semiconductores mientras Pekín trata de acelerar su propia capacidad.

Ante esta coyuntura, China busca sacar pecho con sus novedades: la atención de los medios locales se centró estos últimos días en el nuevo ‘supernodo’ estrella de Huawei, el Atlas 950; el modelo multimodal M3 de MiniMax, capaz de procesar y generar texto e imágenes, o el robot Quester1, de Swancor, que puede adoptar formas bípedas y cuadrúpedas de forma automática con un único chasis.