
El primer mundial de fútbol celebrado en México en 1970 trajo grandes alegrías a los miles de aficionados que vivieron la fiebre de este magno acontecimiento deportivo, acompasado del paso esperanzador del conjunto azteca durante la primera ronda.
Tras un excelente inicio, el conjunto azteca avanzó como segundo de grupo; eso provocó que saliera del Estadio Azteca y se fuera a Toluca para encontrarse como rival al equipo que a la postre resultó subcampeón del mundo: Italia.
La narrativa del encuentro corrió a cargo del mítico Fernando Marcos, quien, asombrado del potencial futbolístico de la escuadra europea, veía cómo los italianos devoraban la defensiva de la selección mexicana y anotaban un gol tras otro, luego de que José Luis González había empatado el encuentro momentáneamente.

Al ver la catástrofe, Don Fernando alcanzó a decir atinadamente en su narración: “¡Nos estamos desmoronando como un terrón de azúcar en el café!”. Y efectivamente así sucedió. Italia nos vapuleó cuatro goles contra uno y nos eliminó.
En 1994, en el mundial celebrado en Estados Unidos, la selección mexicana dirigida por Miguel Mejía Barón realizó uno de sus mejores encuentros mundialistas al empatar a un gol con la entonces poderosa escuadra italiana.
El Tricolor caía un gol por cero hasta el minuto 57, cuando Marcelino Bernal realizó un potente disparo desde fuera del área para vencer al arquero Gianluca Pagliuca. La narración corría a cargo de uno de los más elegantes locutores de la época: Gerardo Peña, quien, emocionado por el estupendo gol, solo atinó a decir ante la audiencia: “¡Gol de México, gol de Marcelino Bernal! ¡El estadio ruge, el país entero se levanta!”, para vivir uno de los momentos más emocionantes de la televisión deportiva.

La edición número dieciocho del Mundial en 2006 fue en Alemania. El conjunto azteca dirigido por Ricardo Antonio La Volpe también había realizado una gran eliminatoria. En el juego de octavos de final contra Argentina, México hizo un partido casi perfecto. Tras empatar a un gol en el tiempo regular, el juego se fue a tiempos extras.
Casi al finalizar el primer tiempo extra, el argentino Maxi Rodríguez perpetró una obra maestra de gol con un zurdazo que se coló al ángulo de la portería defendida por Oswaldo Sánchez. El juego era narrado por el famosísimo Enrique “El Perro” Bermúdez. La tensión del momento, la emoción, el escenario, el shock y la resignación de la inminente derrota hicieron que el locutor gritara a los cuatro vientos: “¡Apareció Maxi Rodríguez… Dios mío, ¡qué golazo nos han metido!”. Al final, la historia de siempre se repitió y México regresó a casa con las manos vacías.

En Brasil, para el Mundial de 2014, México era dirigido por Miguel Herrera. Un buen paso en la primera fase llevó al Tricolor a la siguiente ronda, donde enfrentaría a Países Bajos. Un triunfo lo llevaría al ansiado quinto partido; sin embargo, un penal polémico le dio la victoria al conjunto europeo.
Previo a esa jugada histórica —donde nació la inolvidable e icónica frase de “No era penal”—, al inicio del segundo tiempo, Giovani dos Santos aprovechó un rechace desde fuera del área y con un potente disparo venció el arco del conjunto naranja para poner adelante al conjunto mexicano.
Fue entonces que apareció en escena Christian Martinoli, quien, con la emoción desbordada, alcanzó a decir a nivel nacional, en vivo y en directo: “Tantas veces te pedí una, desgraciado, tantas veces. He vomitado bilis por ti, se me ha caído el pelo por ti, tengo nervios por ti, voy al psiquiatra por ti y hoy, hoy por fin apareces, maldita sea… por fin apareció Giovani, Doctor”.

Algunos minutos después el conjunto europeo empató y, al final del segundo tiempo, apareció Arjen Robben en el área mexicana, donde se escribió una nueva e injusta derrota en la historia del fútbol mexicano.
Para Rusia 2018, el turno de dirigir al seleccionado azteca era del colombiano Juan Carlos Osorio. La primera participación de ese evento era contra la poderosa selección de Alemania.
El 17 de junio, el encuentro parecía una misión complicada; sin embargo, los mexicanos lograron lo imposible y, con gol de Hirving “El Chucky” Lozano, vencieron a los teutones para conseguir la victoria más trascendente en los mundiales hasta ese momento.

El final del partido fue celebrado por todos los amantes del fútbol y, junto con ellos, Christian Martinoli selló la transmisión con otra de sus icónicas frases: “¡No lo puedo creer!… ¡He sufrido! ¡En el Día del Padre, México le dio en la madre a Alemania!”.





