
Hace varios meses que los financieros nos vienen advirtiendo que la crisis de deuda de EEUU y Europa y el conflicto entre Rusia y Ucrania, estaban ejerciendo gran estrés a la economía mundial.
Al parecer desde mediados de esta semana los más importantes gurús de las predicciones económicas han llegado a un involuntario consenso: ya estamos de lleno en una crisis global que, por añadidura, amenaza con convertirse rápidamente en una recesión y, tras los fallidos intentos por desescalar el conflicto del Golfo Pérsico, las posibilidades de una depresión más funesta que la del 29, no son imposibles.
En gran medida la economía del imperio yanqui estuvo sostenida sobre el petro dólar, pero la creación de los BRICS, que concentra a grandes compradores y vendedores de petróleo y sus derivados, quienes fueron los pioneros en hacer sus operaciones comerciales, incluyendo los hidrocarburos, en cualquier moneda que no fuera el dólar, fue la idea primigenea de los cobros en yuanes en el estrecho de Ormuz y de que muchos otros países se animaran a salirse del encorsetado sistema SWIFT de pagos internacionales -siguiendo el ejemplo ruso y de cómo logró sobrevivir a las sanciones económicas con las que pretendían subdesarrollar au economía, tras el conflicto con Ucrania- y hacer sus apropias contratos comerciales, al amargen del control gringo y de su moneda.

Y, lo anterior, se suma a la monstruosa deuda norteamericana que, lejos de reducirla, han venido aumentando cuantiosa y rápidamente.
No es casualidad que en menos de 10 días China recibiera a los presidentes de los países con más poder sobre la gestión de hidrocarburos del planeta: Trump y Putin.
Tampoco es casualidad que Rusia y China respalden a Irán en el conflicto bélico del Golfo Pérsico, que Emiratos Árabes Unidos haya recibido el beneplácito para abandonar la Opep, que se hayan levantado las sanciones internacionales sobre la venta de petróleo que pesaban sobre Rusia e Irán.

Ni por asomo es producto del azar que la “tremenda amenaza de Trump” de “desaparecer a Irán del mapa”, dependa en gran medida de Arabia Saudita, dónde está basada gran parte de la flota aérea gringa y que, además, ese hecho convirtiera a los sauditas, en el acto, en el blanco de un ataque de similar envergadura por parte de Irán.
Los expertos opinan que las bases de Arabia representan la única posibilidad real de atacar con cierto porcentaje de exito a Irán, por las distancias y el reposteo. Sin embargo, los iraníes están suficientemente bien ubicados para cumplir su amenaza con absoluta precisión.
Porque a pesar de sus hondas diferencias, de las enormes utilidades que esta crisis les ha hecho ganar a algunos, todos ellos comprenden el tamaño del problema que se está gestando frente a nuestros ojos y que, sin concesiones y acuerdos que bajo otras circunstancias serían menos que imposibles, eso puede descarrilarnos a todos.

Los hidrocarburos son volátiles en su gestión y sensibles en sus precios. Y todos lo saben.
Y mientras a Trump le está implosionando el país, queda fehacientemente comprobado que su modelo de democracia es venal y corruptible, mientras sopesa la posibilidad de dirigir una guerra de agresión contra Cuba, Putin recién termina un ejercicio de entrenamiento con armamento nuclear junto a Bielorrusia, tal vez, solo como un ejercicio de disuasión estratégica cuyo objetivo es, ni más ni menos, la lista de fábricas de drones europeas que proveen a Ucrania y los territorios desde donde permiten que éstos sean lanzados para penetrar tierra adentro rusa.
Porque mientras la sombra del impeachment se cierne sobre Trump, la Duma Estatal rusa acaba de ratificar un documento que le permite a Putin, sin previa autorización, atacar cualquier lugar del planeta que le parezca pertinente, para defensa de la Federación.

Por último, un dato que me pareció espeluznante: recién se publicaron en EEUU las estadísticas de las fuerzas militares, las cuales reportan que los suicidios, los veteranos en situación de vulnerabilidad extrema (situación de calle) y los casos graves de enfermedad mental, superan por mucho la cantidad de bajas registradas en todos los conflictos bélicos y guerras de agresión en los que se han involucrado, desde la Segunda Guerra Mundial.
Trtristemente, este fenómeno empieza a tomar tracción entre los miembros del ejército isreaelita.





