
La guerra contra Irán le está saliendo cara a Trump y a sus socios de la región. Como lo adelantamos en este espacio, particularmente Israel está siendo blanco de la ira persa y, por primera vez, su pueblo está sintiendo en carne propia aquello que provocó durante décadas a todos a su alrededor. Muchos de sus viejos enemigos se han reagrupado y colaboran con los ataques en su contra, porque la región, como sabemos, siempre ha sido compleja y difícil de descifrar.
Primero fue Pearl Harbor, luego el 11-S y ahora Irán, los acontecimientos que han mostrado la vulnerabilidad del imperio. Y como en las primeras, también ahora EEUU está sopesando tomar acciones severas que contradigan esa percepción. Sin embargo, 2026 es un año donde la crisis multidimensional está azotando las estructuras del gobierno comandado por Trump y, contrario a lo que todos pudiéramos pensar, esto beneficia los intereses del estado profundo, por lo ha habido un reacomodo de las prioridades del grupo antagonista que estaba estudiando la posibilidad de un impeachment, por lo que todo indica que lo van a postergar unos meses más, al menos hasta después de que los republicanos pierdan las elecciones de medio término y, en caso de que siga conviniendo a sus intereses, el proceso sea más aterciopelado.

Porque sí, detrás de todo siempre hay intereses y poder.
Mientras tanto, la guerra con Irán está desviando los recursos y la atención de quienes, en efecto, son los verdaderos adversarios de EEUU, ya que Rusia y China se han mantenido en calidad de socios silenciosos, apoyando a los persas con información de inteligencia, personal altamente capacitado y un eficiente abastecimiento de armas y tecnología. Es decir, pese a las más recientes declaraciones de Trump, sus adversarios consiguieron colocar a EEUU en la misma posición que antes colocaron a Rusia, en Ucrania. Además de que el levantamiento “provisional” de las sanciones, devuelve a los rusos al mercado internacional de hidrocarburos, sin que tenga que hacer concesiones de ningún tipo. Porque, además, uno de los países más castigados con el cierre del Estrecho de Ormuz, además de Japón, es el propio Taiwan, lo cual beneficia por partida doble a China.
Por primera vez desde que asumió el cargo, la señorita Kaja Kallas —vicepresidenta de la Unión Europea— ha dado una conferencia de prensa donde la congruencia y la razón están de su lado: No intervenimos militarmente, porque no entendemos el objetivo de los ataques contra Irán. Por añadidura, se suman los motivos de la renuncia del jefe de la lucha Antiterrorismo de EEUU, quien sostiene que Irán nunca representó una verdadera amenaza.

Netanyahu sigue sin aparecer. Los rumores crecen en redes sociales y los videos Deep fake siguen provocando controversia y debate. Lo cierto es que aun hoy no tenemos la certeza del paradero del primer ministro, al mismo tiempo que el pequeño heredero, Yair Netanyahu, suspendió su vigoroso e interminable ritmo de posteos en X, desde su penthouse en Miami.
Resulta complicado que la muerte de un personaje tan relevante para el contexto actual, se pueda ocultar por tanto tiempo. Estaremos atentos.

Los portaaviones gringos están siendo blanco fácil para los misiles de nueva generación. Tal vez, esta guerra será una de las últimas veces que los veamos como protagonistas colosales y, al mismo tiempo, comprendemos por qué ni los rusos ni los chinos invirtieron en ellos, sino que apostaron por submarinos con capacidades asombrosas. Y, por último, a pesar del goteo inverosímil de bajas reconocidas por los yanquis, se han reportado, en un solo día, ataques selectivos a 4 embajadas y a varios refugios donde se encontraba personal de alto rango en la región.
Todo se ha dado vuelta.
















