Productores acusan que el azúcar nacional está sujeta a cupos, que se definen con base a sus necesidades de importación; mientras que la fructuosa¸ mientras que el jarabe de maíz de alta fructosa estadounidense ingresa a México sin restricción
El comercio de edulcorantes entre México y Estados Unidos enfrenta un esquema de asimetría comercial, ya que el azúcar nacional enfrenta restricciones para ingresar a ese país, en tanto que, el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) y el azúcar de nuestro vecino del norte entra al mercado mexicano sin restricción alguna.
Ante este escenario, la Unión Nacional de Cañeros (UNCCNPR) hace un llamado al gobierno de México para fortalecer la coordinación interinstitucional y analizar las condiciones de inequidad que enfrenta la agroindustria mexicana de la caña de azúcar en el comercio de edulcorantes con Estados Unidos, en el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para este año.
El presidente de la organización, Carlos Blackaller Ayala, señaló que el sector atraviesa un momento complejo derivado de factores estructurales, productivos y comerciales que han alterado el equilibrio histórico del mercado regional de edulcorante.
Los productores explicaron que, bajo los Acuerdos de Suspensión, el acceso de azúcar nacional a Estados Unidos se encuentra sujeta a cupos y condicionantes estrictas, que unilateralmente define como sus “necesidades de importación”. “Es decir, se eliminó para la caña de azúcar mexicana, toda ventaja de las que México debería gozar conforme a los suscrito en el TLCAN original”, señaló Blackaller Ayala.
Jarabe de maíz ingresa sin restricciones
En tanto, agregó, el jarabe de maíz de alta fructosa estadounidense que ingresa a México sin restricción ha provocado un desplazamiento del consumo interno de azúcar, que hoy llega a representar el 30% de los edulcorantes que consume México. Por ello, el sector cañero insiste que en la revisión del T-MEC, en los edulcorantes, la renegociación debe establecer reciprocidad absoluta.

“Este fenómeno genera un efecto económico adverso: por cada tonelada de fructosa que entra al mercado nacional, una tonelada de azúcar mexicana se ve desplazada hacia el mercado mundial, donde los precios suelen ubicarse hasta 70% por debajo del precio nacional”, advierte el líder cañero.
Esta dinámica resta 16 mil 800 millones de pesos anuales al ingreso global del sector, impactando directamente en el precio de la caña que reciben los cañeros.
De acuerdo con las estimaciones de la UNC-CNPR, el impacto no es solo estadístico, es social. El productor de caña en el promedio, considerando unidad productiva de 4 hectáreas, en cada ciclo se estima que pierde 56 mil pesos en su ingreso.
No hay excedentes, sino desplazamiento artificial
Además, el 80% de los productores de caña detentan contratos con superficie igual o menor de cuatro hectáreas.
“No estamos ante un excedente natural de producción, sino ante un desplazamiento artificial provocado por un Tratado Comercial que hoy solo protege a la fructosa y al azúcar americanos, dejando sin ningún beneficio al azúcar nacional”, dijo el dirigente cañero.
A esta situación comercial, abundó, se suman factores productivos que han afectado al sector en los últimos ciclos azucareros, como las sequías severas en estados productores: Veracruz, San Luis Potosí, Tamaulipas y Quintana Roo, así como afectaciones fitosanitarias en los cultivos, lo que ha reducido de manera significativa los rendimientos en campo.
Asimismo, los productores de caña enfrentan incrementos en los costos de insumos clave, como fertilizantes y diésel, mientras que el precio final de liquidación de la caña se ve presionado por el aumento de ventas de azúcar al mercado internacional.
La agroindustria de la caña de azúcar genera más de 2.2 millones de empleos directos e indirectos y sostiene la actividad económica en más de 270 municipios de 15 estados del país.

Por ello, la Organización advirtió que, de prevalecer las actuales condiciones en el comercio binacional de edulcorantes, se afectará inminentemente la estabilidad económica y social de amplias regiones rurales.
Piden política espejo
Ante este escenario, la Unión Nacional de Cañeros solicitó al Gobierno Federal retomar el trabajo del grupo interinstitucional que analiza los temas estructurales del sector y que, en el marco de la revisión del T-MEC, se incorpore el análisis del comercio binacional de edulcorantes.
Refirió que la organización ha enviado puntuales comunicaciones a los secretarios de Economía y Sader solicitando su atención e intervención para que se atienda la problemática planteada.
“El objetivo es avanzar hacia mecanismos comerciales equitativos y recíprocos, que permitan restablecer el equilibrio del mercado regional y garantizar condiciones justas para los productores mexicanos”, precisó el directivo.
Aclaró que la revisión del T-MEC representa una oportunidad para corregir las asimetrías existentes y analizar la problemática del sector, por ello, piden una negociación basada en el Principio de Reciprocidad Técnica, es decir una política espejo para que el azúcar y la fructosa de EU, junto con el azúcar de caña nacional gocen de trato equitativo en el mercado regional.












