
Familiares en Búsqueda María Herrera
Reyna Karina San Román Aguilar tenía 28 años cuando fue desaparecida, el 8 de diciembre de 2012, en Tlalnepantla, Estado de México. Es madre de dos hijas que la extrañan mucho al igual que su mamá.
Su madre, Claudia San Román Aguilar, y su padre, Jesús Guadalupe, la han buscado en todos los lugares posibles. Ambos son figuras muy queridas en la lucha por encontrar a personas desaparecidas. Han participado en un sinnúmero de búsquedas y brigadas por todo el país, no solo para encontrar a Kari, sino a muchas otras personas desaparecidas. Claudia, con su valentía y su sonrisa alegre, y don Chucho, con un cariño inmenso, preparan amorosamente los alimentos para las y los brigadistas buscadores.
México y el mundo viven hoy paradojas muy intensas. Por un lado, se alista lo que en su origen fue un evento de escala planetaria para celebrar una fiesta multinacional de competencia sana: el Mundial de fútbol varonil. Por otro, nos golpea una realidad cruda: las acciones genocidas en Gaza y Líbano, y aquí en nuestro país —que además es sede de este evento mundialista— una intensa convulsión social, con movimientos en las calles reclamando derechos fundamentales.

Entre esos actores, con una fuerza moral de enorme impacto, se encuentran las familias buscadoras de sus seres queridos desaparecidos. Ellas y ellos, han salido desde hace años a poner el cuerpo frente a la tragedia nacional de la desaparición de personas. La historia nos recuerda que esta horrenda práctica con antecedentes en el mundo durante la Alemania nazi y las dictaduras militares del Cono Sur, y en México desde la época oscura del PRI con la llamada “guerra sucia”. La historia más reciente nos vuelve a situar ante este fenómeno desatada por la “Guerra de Calderón”: son ya dos décadas en las que la desaparición se ha vuelto una práctica constante, perpetrada por agentes del Estado o por particulares, y se ha extendido a todo el territorio nacional. Las familias buscadoras han generado presión para cambiar leyes y crear instituciones; aun así, el fenómeno no se detiene.

Para Claudia, este momento del Mundial es especial, porque en esa vitrina global encuentra una ligera esperanza para sensibilizar a las personas de México y del Mundo. Como ella misma expresa:
“Es necesario que sepan que México está en una crisis, que en México hay muchas familias sufriendo por la ausencia de un ser querido, que se haga visible a todas y todos porque estamos muy lastimados y lastimadas. El que una persona, un ser amado, regrese a casa es muy importante para mí, para el país y para todo el mundo”.
Las familias buscadoras, como Claudia, ven en el escenario del Mundial un posible aliado para buscar y encontrar a sus seres queridos desaparecidos. No pretenden nublar el festejo, pero sí quieren generar conciencia de que este flagelo, este crimen de lesa humanidad, debemos detenerlo entre todas y todos. Desean que no miremos hacia otra parte, que no evadamos la realidad y que afrontemos con solidaridad y humanidad un problema que golpea el corazón del país. Y lo hacen para que la celebración de los goles venga acompañada de la confianza y la certeza de que, como sociedad, estamos haciendo lo correcto para legar un México de paz, de justicia y sin temor a ser desaparecidos, donde todas y todos los desaparecidos también regresen a casa.

En palabras de Claudia:
“Y si hay alguien que sepa de las personas que estamos buscando, se lo vamos a agradecer mucho, porque en este caminar, en lo personal, no solo busco a Kari… Para mí, para mi alma, para mi familia es gratificante que alguien regrese. Una mamá menos sufre, una familia menos sufre. Entonces, que se haga visible… a todas y todos, ya que son muchas las personas a las que buscamos. Queremos que este Mundial nos ayude a visibilizar a todos nuestros desaparecidos”.





